Para disfrutar de la mejor manera de su aroma, la trufa tendría que consumarse lo antes posible. En el caso deban transcurrir algunos días antes de consumirlas, hay una serie de consejos que nos permitirán conservar tanto su perfume como su consistencia.
Se aconseja envolver cada trufa, sin quitar la tierra, en servilletas de tela o papel;
Cambiar las servilletas cada día;
Conservar la trufa en la nevera dejando que respire, pero es importante saber que los productos lácteos, huevos y carnes posicionados cerca de la trufa absorberán su aroma.
Cuando la trufa resulte gomosa al tacto, se aconseja consumarla inmediatamente ya que habrá alcanzado su nivel máximo de maduración.
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